¡Cuidado con el Loveparade que se pilla!
Esta es la primera de una serie de crónicas de viajes que tenía en la web y que durante una de las mas que numerosas iteraciones, se las llevó el viento. Esta no es mia sino de Josemari “el nuevo”. Por cierto, las fotos las teneis el el álbum LoveParade (July 12, 2003).
Jose Maria Peral. Berlín (Alemania), 12 de Julio de 2003
“Cuidado que en el Love Parade se pilla”. No hace falta decir que efecto surten estas palabras en una ciudad como Aachen y en unos jóvenes tan impresionables como nosotros. Sólo con decir que aquí un ginecólogo se las vería putas para llegar a fin de mes da una idea de la situación tan critica con la que tenemos que vivir día a día y que tantas veces ha sido denunciada ante la ONU, de la que todavía esperamos respuestas. Quizá para familiarizar al lector con este entorno sería recomendable la lectura del libro “Finken nicht”, documento revelador sobre el estilo de vida en Aachen, atribuido a unos Erasmus de 1997, y del que apenas quedan copias ya que las oficinas Erasmus y el propio ayuntamiento de Aachen se han encargado de destruir y silenciar. Tampoco sabemos nada de los autores que al parecer murieron en extrañas circunstancias meses después de haber concluido su estancia. Otro escrito de obligada lectura es la novela “Aachen, todas putas” escrita por nuestro compañero Raúl “trinken” y donde se muestra una amarga visión de la cruda realidad de Aachen salpicada de tintes autobiográficos y llena de momentos emotivos y de innegable valor literario. Sobre otros escritos que hayan podido llegar a sus manos como el tan cacareado “Io fuollo en Aachen” de Luca Soncini no tenemos nada que decir, salvo que lo englobamos dentro del género de la ciencia-ficción.
Total, que apenas lo pensamos y gracias a Germanwings conseguimos montar una expedición al Love Parade en la que iríamos, camuflados como simples turistas fiesteros, redactores del “Alone in the world” con la sana intención de demostrar que hasta en los lugares más difíciles si se tiene voluntad se puede conseguir no pillar, todo un reto. Para que no se sospechase en el aeropuerto ante el extenso equipo de filmación aprovechamos que Raúl “tanzen” había sido invitado ex profeso por la organización del Love Parade como DJ revelación y fue fácil colarle equipo. ¡Estábamos dentro!
Velada house, Casino y airport-ball
Quizá por demostrarnos que podíamos, quizá por querer llevar el cuerpo a los límites humanos, nunca se sabrá, se escogió el primer vuelo de la mañana a Berlín, lo que suponía salir a las 6:45 de Colonia, es decir, tocaba dormir en el aeropuerto.
Con las ilusiones intactas, y con bromas jocosas, como la que gasto el cajero automático del Sparkasse a Jose Mari no dejándole sacar dinero, partimos sin más incidencias a eso de las 12 al aeropuerto. A las 2 ya éramos los dueños de la terminal de espera gracias al dispositivo de música que monto Raúl “tanzen” y al siempre eficiente hecho de quitarse los zapatos. Rápidamente, haciendo gala de los genes hispanos montamos la timba de cartas, aunque el juego al que se jugó, una variación del “Chúpate dos” llamado “Uno”, no era todo lo patrio que la facción arandina deseaba. Eso sí, tonterías las justas, y el castigo que se impuso al que perdiese una partida era comerse un surtido de galletas turcas que llevaba Raúl “trinken” y que creo que están prohibidas en la Unión Europea. Al cabo de tres partidas se empezaron a levantar las primeras voces críticas y Cintia se negó a comer más galletas a pesar de seguir jugando. Bajo el lema “O follamos todos o pinchamos la muñeca” finalmente se convenció a Cintia de que saldase sus deudas con la mesa y se dio por finalizado el juego, más que nada por miedo a no saber cual era la dosis de galletas a partir de las cuales obtenías ceguera perpetua. El ambiente pedía música chill-out pero Raúl “tanzen” se negaba a hacer concesiones al público, así que mientras nos amodorramos dejo puesto el “Cirque du Soleil” y el gran hit “Alegria” dando por culo de fondo. A continuación asistimos anonadados al duelo de DJs entre Luftansa y su hilo musical y Raúl y sus altavoces de walkman. Cualquier innovación de Luftansa, como pinchar “No hay marcha a Nueva York” de Mecano, era contestada de forma inapelable con el “Cirque” dejando claro que mariconadas las justas y en el Love Parade. El tiempo pasaba y había que hacer algo, Raúl “trinken” y Marimar lo tenían claro, con su sueño nadie jugaba, pero Jose Mari, Miquel y Raúl “tanzen” prefirieron hacer el subnormal con una pelotilla y montar un Maracaná en el aeropuerto creando el primer campeonato nacional de Colonia de airport-ball. La cosa funcionaba hasta que empezaron a introducirse técnicas propias del curling (el juego ese en el que frotas todo el rato el suelo) y tras discusiones en el reglamento se dio por concluido el partido justo a tiempo para ir a facturar. rumbo Berlín.
Quiero hacer turismo!
Según llegamos todo setas a Berlín el equipo se dividió entre aeronáuticos y no-aeronáuticos (como también se puede clasificar a la humanidad) y con la eficiente guía técnica de Marimar en apenas 30 minutos el equipo aeronáutico estaba disfrutando de hospedaje en las cómodas instalaciones de la “red mundial de albergues aeronáuticos”. Tras las oportunas presentaciones a Miguel, el aeronáutico que nos alojaba en Berlín, el intercambio de banderines y la ceremonia del té típicos de los encuentros entre alumnos de la ETSIA, Marimar y Jose Mari, ajenos al cruel destino del otro equipo (eso les pasa por no tener una Mari Mar de guia), estuvieron planchando la oreja hasta las 2, hora en la que se había quedado en la Fernseh Turm. Tras no sin arduos esfuerzos se consiguió reunir de nuevo al equipo, pero el cansancio había hecho mella y sólo Miquel y Jose Mari tuvieron el suficiente aplomo para subir a lo alto de la torre disfrazados de guiris. La altura de la torre, desde la que se obtenía una envidiable perspectiva de Berlín, era la ideal para realizar nuestras mediciones sobre densidad de tías en Berlín, así que en vez de deleitarnos con la hermosa vista empezamos nuestro trabajo, y con captadores de feromonas de última generación conseguimos realizar unos primeros análisis que nos dejaron más que satisfechos. Como curiosidad cabe destacar que como el calibrado estaba realizado para Aachen todas las lecturas que conseguimos se salían de la escala hasta que conseguimos recalibrar. Naturalmente apuntamos todas las lecturas en un cuaderno, que se convirtió ya en referencia continua en Berlín: “Que bueno es mi cuadernooooo contigo siempre estareeeee”.
Una vez abajo sin poder ocultar la emoción nos dirigimos hacia Alexanderplatz para ver el reloj de las horas del mundo (una especie de palo de helado de Miko que gira) y ver en los servicios públicos de la plaza donde, según palabras textuales de la guia “Lonely Planet”, hay un continuo desfile de homosexuales de toda condición y con los más bajos instintos. Bajamos, nos cobraron 50 céntimos por entrar a los servicios y allí no había ni Perry salvo unos espejos, con lo que uno puede pensar que era una especie de metáfora para decir que todos llevamos un maricón en nuestro interior. Tras esto, como los toreros, entramos en una iglesia a pedir suerte en el Love Parade y reunidos con un amigo que Raúl “trinken” tenía en Berlín bajamos hacia la isla de los museos con un césped tan grande como el cansancio de algunos. Al lado estaba la catedral y ya bien sea por el sentimiento que los arandinos tienen de comparar todos los templos con la Iglesia de la Virgen de las Viñas o por escribir el nombre en el campanario el caso es que para allá que fueron Jose Mari, Miquel y Cintia. El nombre en el campanario fue escrito, por supuesto, y también nos dimos una vuelta por la cripta. Tras finalizar el recreo tiramos paseo “Unter den Liden” (“Bajo los lilos”) para abajo y vimos la Schlossplatz, la estatua de Alexander y edificios antiguos como la biblioteca o un monumento con la tumba de un soldado aliado, uno alemán y un judío. Llegamos a la puerta de Brandenburgo (la de los euros alemanes, Brandenburguest para los amigos) y mientras unos curioseabamos para ver donde estaban las bisagras Marimar se fue a buscar a su hermano que llegaba a Berlín por la tarde. El resto nos fuimos para el Reichstag, el parlamento alemán, para ver la cúpula acristalada construida por Norman Foster, sí señores, el que esta casado con la doctora Ochoa la del programa de sexo ese, de ahí que yo notase formas peniformes por todo el edificio. Estaba cerrado, así que quedamos en ir al día siguiente y nos dimos una vuelta a los alrededores donde vimos el rio Spree y se desató una serie de apuestas que terminaron con el arandino meando en el río.
Tras esto nos fuimos a la Postdamerplatz donde quedamos con el cámara del equipo que llego en un vuelo de por la tarde, Felipe. Degustando una cervecita dejamos pasar ya la tarde noche hasta que Marimar vino con su hermano (porque dice ella que es su hermano que si no, no nos lo creemos) y los amigos del hermano. El hermano era como cuatro veces Marimar y otro de los amigos no se quedaba a la zaga, y considerando que tenían que dormir los aeronáuticos y los nuevos invitados en la habitación de Miguel (6 personas en una habitación que ETA no alquilaría como zulo por ser demasiado pequeña) la cosa se antojaba harto difícil más que nada porque hacía bastantes años que no jugábamos al “Enredos”. Como José Mari tenia que mirar Internet por unos pequeños problemas de que sus amigos llegaban a la semana siguiente y no había alquilado coche ni reservado albergues en Ámsterdam, tras una cena de negocios en el Burguer King con coronas de cartón en la cabeza como corresponde, al final se renegoció la cláusula de rescisión y fue al albergue GENERATOR. Pronto se vio que lo de Internet era una excusa, que jodieran a los amigos, la expedición se puso a jugar al futbolín y a beber cervezas en el bar del albergue. Felipe tampoco consiguió habitación así que tuvimos que dormir 6 en 4 camas, aunque la incomodidad valió la pena porque pronto DJ Buen-Ronk, el alter-ego musical de Raúl “tanzen” cuando duerme, nos obsequió con una noche de mezclas potentes y agresivas anticipo de lo que nos esperaría en el Love Parade.
Hostias, mas turismo!
Como ya se sabe “noche loca prisa poca” así que a la mañana siguiente estaba todo Dios haciendo de koala. Jose Mari volvió al albergue de aeronáuticos constatando que no se había equivocado al pensar que irían justos de oxigeno en la habitación. La imagen que apareció ante sus ojos era la que uno puede imaginar de una cámara de gas de Auswitz pero todos más gordos. Tras poner en práctica los conocimientos de primeros auxilios y tras ducharse todo Dios, la mitad de la expedición se dirigió al Burger King a quedar con el resto cuyas ojeras indicaban que DJ Buen-Ronk se había portado. Nada más juntarnos todos los más valientes nos fuimos a comprar las entradas para el Love Base, que el día del Love Parade hacia fiesta nocturna. Allí también cogimos un autobús de los de doble piso para hacer la vuelta guiri-turística, y motorizados fuimos de nuevo por el paseo “Unter den Liden” para acabar en la Fernseh Turm. Metidos ya en harina nos las piramos a ver el museo Pergamon, un museo impresionante donde tienen todo tipo de piezas griegas, romanas, mesopotámicas e islámicas de estas que se encontraron los nazis así como por casualidad. La razón que esgrimen los alemanes para no devolver las piezas a los países de origen es que aquí están mucho mejor cuidadas, y la verdad que en eso por lo menos si que tienen razón. Me pareció un museo modélico. A la entrada te plantan unos cascos y un walkman como si eso fuera un campeonato de grabar sicofonias pero no, las esculturas tienen números y si los tecleas en el walkman te cuentan toda la historia, incluyendo leyendas y movidas que puedan haber. Así nos enteramos de lo zorra que fue la mujer del Jason (el de los argonautas). El Jason llego a una isla para hacer turismo sexual, la tía se enamora de él, él la hace dos bombos kilombos y al padre de la muchacha le hace tan puta gracia que lo manda matar, pero ella le ayuda a escapar ¡matando a su propio hermano! vivir para ver. El Jason se vuelve para casa y se la lleva, a ver que no tenía más cojones el pobre, pero al llegar a su tierra ve una jamona y ya se sabe: el hombre es fuego, la mujer estopa y luego viene el diablo y sopla . A la otra fraticida la manda a freír monas porque estaba punto loca la chica, pero la muy zorra se vuelve más loca aún y el día de la boda de Jason con la jamona le da a sus chavales unos regalos para la novia que naturalmente están envenenados porque allí todo Dios tenía un Quimicefa en casa. La novia muere consumida por las llamas y para completar su venganza la puta loca mata a sus dos hijos con las manos, cágate. La imagen final del relieve donde se narra la historia muestra a la tía loca en un carro tirado por dragones y con los niños muertos al lado. Actualmente Raúl “trinken” está en negociaciones para poner esta imagen de portada de su libro. En fin continuemos porque lo más impresionante del museo a parte del altar de Pergamon eran las puertas de Ishtar, alicatadas de arriba-abajo con azulejo azul porcelanosa y leones dorados. También estaba la habitación de Alepo, una habitación totalmente en madera donde se pintaba desde escenas de la Biblia hasta lo que había un día para cenar. Y sin más terminamos la visita con Jose Mari y Miquel en último lugar al jugarse unas fotos con un segurata. Hacia un sol del carajest pero había que llegar a la puerta de Brandenburgo para entrar en la sala del silencio, una sala para reflexionar y relajarse y donde puedes pasar un mal rato si te tiras un pedo. Volvimos al Reichtag y esta vez sí subimos a ver la cúpula, muy chula sí.
Faltaba un museo imperdonable por ver, el Chekpoint Charlie, ubicado en la frontera que separa el sector ruso del sector americano. El museo no tiene más que paneles para leer por todos los lados y cuatro o cinco chuminadas sobre los trucos que utilizaban para escaparse del sector este. Lo que parecía algo interesante pronto se convirtió en un dolor de güevos y Jose Mari se las piro para mudarse al GENERATOR el albergue molón. A todo esto, Marimar, su hermano y los amigos habían estado haciendo turismo callejero a la salida del Pergamon y se les había perdido la pista junto a Raúl. El resto nos volvimos a juntar en la Postdamerplatz y Miquel consiguió vender una Kawasaki a Jose Mari sobre que ponían Matrix Reloaded en ingles en pantalla tocha en el Sony Center. Apelando al orgullo arandino Jose Mari hizo acopio de fuerzas y tras dejar las cosas en el hostal se volvió a toda hostia al Sony Center para comprobar que la peli era finalmente en germano. No paso nada, se regreso al hostal y allí tras unas diferencias de criterio sobre la distribución espacial de las camas para 6 personas se encendieron los ánimos para intentar una salida por los bares de ambiente. Esta vez la experiencia fue frustrada por el sistema de transporte alemán que nos dejó un poco a tomar por culo de todo, y decidimos abortar la misión en espera de la llegada a primera hora del día siguente de la lider, larga vida a ella, Olga Badía.
Mas que pinchar ese día, Raúl estuvo haciendo pruebas de sonido para su gran debut, y tras escuchar como castigaba a la concurrencia con una serie de bajos fuimos cayendo en trance uno a uno.
The big day
No había vuelta de hoja, era el día. Llegó Olga y tras unos amagos de sobar se les mando a Miquel y Jose Mari a comprar bebida, que es lo mismo que mandar a dos monos tuertos a comprar televisores. A la hora estaban de vuelta sin el alcohol pero con unas camisetas negras y unos calzoncillos azules en la cabeza, hay gente a la que es muy fácil hacer feliz. El día comenzó tarde y tras lavarnos todos empezamos a vestirnos para la gran ocasión, algunos sencillos pero elegantes, otros atrevidos pero contenidos y otros sin palabras, como el modelito con el que nos obsequio Raúl, con camiseta hispana del toro incluida, que parecía un reclamo para pescar gays. Teníamos que encontrarnos con los refuerzos que habían llegado ese día a Berlín además de Olga: Miguel, Noemí y Bea. Para allá que fuimos con miedo, respeto, nerviosismo, etc. A medida que nos acercábamos a nuestro destino se podía palpar el ambiente.
Nada mas llegar al Zoologische Garten nos compramos unos pitos, que la ocasión lo requería por si nos quedábamos cortos y tras la alegría alcohólica de volver a reencontrarnos con los nuestros y con los refuerzos emprendimos camino hacia el ángel, centro de la movida del Love Parade. Comiendo by the way unos bocatas ante nuestros ojos empezó a pasar peña con todo tipo de pintas. El ambiente era eufórico y pronto se empezaron a escuchar los primeros gritos de bandadas de españoles, que como ya se sabe en este tipo de eventos suelen ser los que más destacan. Así de camino nos encontramos con los Erasmus de Munich (FOTO!) con los Erasmus de Stuttgart (FOTO!) y con manca incluida a la que se dio un par de besos ante la imposibilidad técnica de chocar los 5.
Muchas carrozas con DJs y tías buenas encima y con un montón de seguratas alrededor para que ni se te ocurriese acercarte a la entrada de alguna, así que para salvar el día y dar un golpe de efecto a Olga, pues ya se sabe que el que golpea primero golpea dos veces, Miquel y Jose Mari decidieron ir a explorar con la ayuda técnica aérea de Mayte desde Aachen que manejaba el helicóptero de apoyo. Con su ayuda experta conocimos a una tía española que era profesora de inglés y a la que estuvimos corrigiendo el acento y después a un grupo de ocho tinerfeñas comandadas por un par de gays Erasmus en Hamburgo (Dios da pan al que no tiene dientes). Consiguiendo el teléfono de alguna, por si acaso ocurriese una catástrofe nuclear y sólo quedásemos en el mundo ellas y nosotros para repoblar la Tierra, nos despedimos con los más amables deseos (putas!). Era hora de contactar con el pelotón al que se había añadido Giacomo y en el que al parecer los efectos del alcohol eran patentes, pues cogieron a Marimar y la sacaron en procesión calle arriba. Felipe, nuestro operador de cámara, se había dedicado a hacer un reportaje sobre culos con Miguel a la cámara. En el reportaje fotográfico, de gran factura técnica, Felipe presenta los culos al natural, tal y como estaban en el Love Parade, en un alarde de preciosismo naturista que no ha pasado desapercibido para National Geographic, que lo incluirá en su próximo número. Cada loco con su tema y no había forma de quedar con ellos ya que con la música a todo trapo y las indicaciones sobre bolas esféricas de Miquel lo hacían más que difícil. Más tarde encontramos a Raúl y Cintia en un puesto de camisetas, a donde habíamos ido siguiendo el olor a carne fresca de las tinerfeñas, pero entre que empezamos a fumar un puro y tirar hacia el ángel nos volvimos a perder todos, a la mierda.
Pasó el tiempo y el cansancio y una fina lluvia empezó a hacer mella asi que en un claro del bosque nos tiramos a lo único que podíamos tirarnos por allí, al césped. Abandonados a nuestra suerte y medio sopas recibimos la llamada de convocación de los Power Rangers de mano de Olga, así que nos pusimos en marcha y finalmente pudimos reunir lo que quedaba de equipo base: Olga, Felipe, Miguel, Miquel y Jose Mari. Nos acoplamos a una carroza de tías buenas para bailar detrás de ellas y hala! que foto si que foto no, pero todos los intentos por subir a una carroza fueron vanos. Era hora de despedir la fiesta grande y preparar la noche, se hacía necesario convocar una reunión de crisis en la central, el Burger King. El parcial seguía siendo 0-0 y eso nos daba energías para afrontar la noche. Tras comprar los souvenirs del Love Parade nos fuimos al hostal a cambiarnos para el Love Base montándola gorda en el metro donde obsequiamos a la concurrencia con un pupurri de música española, Kiko Veneno y The Beatles al que parte del metro se sumo. Al salir del vagón por supuesto que con la canción del Chihuahua.
En el GENERATOR nos enteramos que Bea había perdido el movil y se había ido a dormir con Marimar (que poco aguante Dios santo). De Raúl “trinken” ni idea, le imaginábamos con un par de negras por eso de que no decayese la ilusión, y el resto missing. Tras una charla técnica del entrenador Miguel (a ver si la próxima vez lo ilustra con fotos) salimos ya todo puestos para el Love Base las vacas sagradas del equipo: Olga, Miquel, Miguel, Felipe, Jose Mari, Raúl “tanzen” y Cintia. Otro rato de metro donde gracias a la afición española por el grito y el hacerse notar conocimos a unos españoles que también iban al mismo sitio y que, casualidades de la vida, la jefa del equipo era de Aranda de Duero, como Jose Mari. Tras saltar esas lágrimas de alegría propias por encontrarse con una igual y no con seres inferiores como hasta el momento, Jose Mari tras asegurarse que la chica pertenecía a un clan amistoso, comenzó a informarse sobre las últimas noticias de su pueblo: precios actuales del mercado de heavys, últimos estrenos en el cine de Aranda (ahora ponían en cartel “Ay Carmela”), etc. Todos juntos llegamos al club donde un español que estaba de trapicheo a la entrada vendió a la arandina la entrada a la disco 10 euros más barata (esa conexión Spanish in all the world). Y empezó la fiesta …
The Revelationest
Un complejo fiestístico sólo comparable a Aranda en fiestas era lo que nos aguardaba. 11 edificios a una media de 3 discotecas en cada uno, discotecas al aire libre, 80 DJs con nuestro amigo Mulero como jefe de platos y un ambiente surrealista que ni cuando el Atleti ganó su última liga. Había que hacer leyenda y a priori la sala “amazon lady floor” era la que más puntos tenía, claro que eso es lo que debieron pensar todos los desesperaos porque la sala esa parecía el chat de Terra de sexo de 20 a 30 años, sólo había maromos salidos. Apretando los dientes salimos de allí y fuimos a hacer un overview al resto, donde la cosa mejoraba bastante. Al grito de “eh, eh, ese DJ” tomamos posiciones en la pista central subidos a la tarima y con Mulero dedicándonos scrachts. Había una densidad alta de ganado según informaciones de Mayte y decidimos evolucionar en la pista mientras la facción menos radical se decidía a explorar todas. Sacamos fichas pero sólo eso, que viesen que teníamos. Ronda de salas y ya en sucesivas discotecas empezamos a observar el extraño comportamiento de las hembras, se te acercaban a bailar y si te daba por acercarte se te iban echando leches. Mentalmente pensamos que esas técnicas eran propias del calientapollismo, práctica abolida y totalmente prohibida desde hace 10 años en Europa tras la firma en Ginebra del tratado de no proliferación de armas atómicas y calientapollas, así que no lo quisimos dar mas importancia y pensamos que nos habríamos equivocado. Tras visitar el resto de salas volvimos a juntar el equipo y nos encaminamos por orden de Olga a la sala de estetica más ochentera. Con Mulero como banda sonora de nuestros éxitos (que no hubo) y fracasos (que hubo para repartir) nos acomodamos en la pista y empezó a darse la misma situación de tías viniendo a bailar. Se recurrió a una técnica infalible importada de Aranda: la doce-trece envolvente con Moonwalkers de aproximación, pero cual sería nuestra sorpresa al ver que la cosa no funcionaba, de pronto lo vimos claro: ¡el Love Base era un nido de calientapollas! Ahora sí que nos quedamos como en la primera escena de Blade I cuando el tío se da cuenta que está rodeado de vampiros. Esto había que filmarlo, teníamos la posibilidad de destapar la sucia red de calientapollas de Alemania y todo por casualidad, esto era como cuando los hermanos esos grabaron el derrumbe de las torres gemelas cuando pensaban hacer solo un reportaje de bomberos. Mano a mano, con Mulero de fondo, subidos y bajados de la tarima, Jose Mari, Miquel, Miguel y Felipe lo dieron todo en el reportaje, hasta que ya exhaustos fuimos a descansar fuera. A todo esto Raúl “tanzen” tras demostrar que es capaz de dormir de pie en una pista disco decidió marcharse para casa. En el receso de la pista conocimos a una holandesa muy maja que nos recomendó una fiesta a la semana siguiente, pero todo nuestro presupuesto estaba invertido en el Love Base. At last, a las 8 de la mañana los héroes que quedaron: Olga, Felipe, Miguel, Jose Mari y Miquel marcharon para el GENERATOR y se marcaron un desayuno de primo Zumosol. Al llegar a la habitación vimos que Raúl no había perdido el tiempo y había estado seleccionando discos para poner a nuestra llegada. Bafles a tope y temas graves para despedir el Love Parade, así sí!!!!
A las 3 horas Miguel, Felipe y Jose Mari se las piraron de nuevo con la sana intención de cruzar toda Alemania en un día y llegaron destrozados a Aachen a las 12 de la noche. Había valido la pena.

Jejeje, ahora sí que voy a comentar que no quiero que me pase como hace 2 años
Nosotros no fuimos tanta gente pero igualmente nos lo pasamos genial, mejor de lo que me pensaba, pq entonces David era mucho más serio que ahora, no le gusta esa música, etc.. de hecho yo creo que dijo de ir por practicar alemán más que por lo bien que se lo hubiera podido llegar a pasar, pero al final le encanto y a mí mucho más xDDD
Yo fue de más a menos, y después a más, hahahaha!
Llegamos con muchas esperanzas, al llegar nos pareció que no había tanta gente como esperamos, pero al acercarnos a la zona “guerrera” empezamos a flipar. Y lo noche ya ni te cuento.
Yo no conocía a David antes, pero como mínimo te puedo decir que en Kagoshima al menos el pelo le ha cambiado ^^